La Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha sido una alternativa importante para quienes desean continuar cotizando después de dejar un empleo formal y fortalecer sus derechos pensionarios. Sin embargo, a partir del 22 de octubre de 2026 entraron en vigor nuevas reglas que modifican las condiciones de incorporación y pueden cambiar los planes de retiro de miles de trabajadores.
Estos ajustes buscan mejorar la supervisión del esquema y evitar posibles irregularidades. Por ello, antes de iniciar el trámite, es fundamental conocer cómo funcionan las nuevas disposiciones y qué aspectos deben considerarse para tomar una decisión financiera informada.
Nuevas reglas: límites al salario y eliminación de pagos retroactivos
Uno de los principales cambios de la Modalidad 40 es el límite al salario base de cotización. Mientras que anteriormente era posible elegir un salario de hasta 25 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), ahora, para las nuevas incorporaciones, el monto deberá tomar como referencia el último salario registrado ante el IMSS, con un incremento máximo equivalente a una UMA diaria.
En 2026, el valor diario de la UMA es de 117.31 pesos. Esto significa que quienes hayan cotizado con un salario bajo tendrán menos margen para aumentarlo mediante este mecanismo.
Además, desaparece la posibilidad de incorporarse con efectos retroactivos para cubrir periodos anteriores. La cotización comenzará a partir de la fecha de solicitud y el trámite deberá realizarse mediante los mecanismos digitales establecidos por el Instituto.
¿Quiénes conservan sus condiciones y a quiénes afectan los cambios?
Las nuevas disposiciones afectan principalmente a quienes buscan incorporarse a la Modalidad 40. Las personas que ya estaban inscritas antes de la entrada en vigor de las reglas conservarán las condiciones y el salario contratados hasta que concluya su periodo vigente.
Para solicitar la incorporación, en términos generales, es necesario haber causado baja del régimen obligatorio, no tener una relación laboral formal vigente y contar con al menos 52 semanas cotizadas durante los cinco años previos a la baja. También debe cumplirse el plazo legal para solicitar la continuación voluntaria.
Es importante recordar que la Modalidad 40 no incluye atención médica. Asimismo, quienes estén incorporados como trabajadores independientes en la Modalidad 10 no podrán contratar simultáneamente este esquema bajo las nuevas disposiciones.
Planear el retiro requiere analizar cada caso
La Modalidad 40 no garantiza por sí sola una pensión más alta. Su conveniencia depende del régimen pensionario aplicable, las semanas cotizadas, el salario registrado, la edad de retiro y el costo total de las aportaciones.
Para quienes pertenecen al régimen de la Ley del Seguro Social de 1973, el promedio salarial de las últimas 250 semanas cotizadas y el total de semanas acumuladas son factores relevantes para determinar la pensión. Por eso, las nuevas restricciones pueden modificar las estrategias que algunas personas tenían previstas.
Antes de tomar una decisión, revisa tu historial de cotización y solicita una proyección pensionaria personalizada. Una buena planeación financiera te permitirá conocer las alternativas disponibles, calcular los costos y preparar tu retiro con mayor seguridad.








