La inversión extranjera directa mundial vuelve a crecer: ¿Qué significa para México?

INVERSIÓN EXTRANJERA

Después de dos años de retrocesos, la inversión extranjera directa (IED) mundial volvió a terreno positivo. De acuerdo con el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2026 de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), los flujos globales aumentaron 6% durante 2025, hasta alcanzar aproximadamente 1.6 billones de dólares.

El dato representa una señal positiva para la economía internacional, aunque detrás de este crecimiento existe una realidad más compleja: la recuperación está siendo desigual y cada vez más concentrada en determinados países, sectores y proyectos.

Una recuperación impulsada por sectores estratégicos

La nueva etapa de la inversión internacional está marcada por una mayor concentración en actividades consideradas estratégicas para la economía global. La infraestructura digital vinculada con inteligencia artificial, los semiconductores, los minerales esenciales y las tecnologías relacionadas con la transición energética están captando una parte creciente del capital internacional.

De hecho, la inversión anunciada en nuevos proyectos dentro de estos sectores pasó de 109 mil millones de dólares en 2020 a 576 mil millones en 2025. Su participación en el valor mundial de los proyectos greenfield aumentó del 16% al 44%. 

Esto significa que los países que buscan atraer capital extranjero necesitan ofrecer mucho más que incentivos fiscales: infraestructura, talento especializado, seguridad jurídica, proveedores competitivos y condiciones que permitan desarrollar operaciones de largo plazo.

América Latina gana atractivo, pero enfrenta nuevos retos

Para las economías en desarrollo, el panorama es menos uniforme. Mientras la IED hacia las economías desarrolladas aumentó 11%, los países en desarrollo registraron un crecimiento de apenas 2%, hasta superar los 901 mil millones de dólares. 

En este contexto, América Latina y el Caribe mostraron un comportamiento favorable: los flujos de IED aumentaron 14% en 2025, hasta aproximadamente 188 mil millones de dólares. (unctad.org)

Para México, este escenario representa una oportunidad para fortalecer su posición dentro de las cadenas globales de suministro. El nearshoring, la integración comercial con Norteamérica y la búsqueda de nuevas ubicaciones productivas pueden favorecer la llegada de capital, especialmente cuando existen capacidades industriales, infraestructura y talento disponibles.

Sin embargo, competir por estas inversiones exige elevar la productividad y generar condiciones que permitan que la llegada de empresas extranjeras se traduzca también en empleos, desarrollo de proveedores, transferencia tecnológica y mayor capacidad productiva.

La nueva competencia será por inversión extranjera de mayor valor

El crecimiento de la IED no significa que todos los países estén recibiendo más oportunidades. Las 20 principales economías receptoras concentraron más del 80% de los flujos mundiales en 2025, reflejando una creciente concentración del capital. 

Por ello, el reto para México y América Latina no consiste únicamente en atraer inversión extranjera, sino en atraer inversión de calidad: proyectos que incorporen tecnología, desarrollen cadenas de proveeduría, generen empleos especializados y fortalezcan sectores estratégicos.

La recuperación mundial de la IED abre una ventana de oportunidad, pero también eleva la competencia entre países. En un entorno marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las políticas comerciales y mayores costos de financiamiento, contar con una estrategia clara será fundamental para convertir el capital internacional en crecimiento económico sostenible.

La inversión está regresando, pero la verdadera pregunta es quién logrará atraerla y, sobre todo, quién conseguirá convertirla en desarrollo.

FUENTE: MILENIO

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