El comercio internacional atraviesa un escenario complejo. Las tensiones geopolíticas, el conflicto en Oriente Próximo, el encarecimiento de la energía y las nuevas barreras comerciales representan importantes desafíos para las empresas que participan en las cadenas globales de suministro. Sin embargo, existe un factor que está compensando parte de estos efectos: la creciente inversión mundial en inteligencia artificial (IA).
De acuerdo con las nuevas previsiones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el comercio mundial crecerá 3.7% en 2026 y podría alcanzar un crecimiento de 4.7% en 2027. La revisión al alza de estas expectativas está relacionada, en buena medida, con la fuerte demanda de productos necesarios para desarrollar la infraestructura de IA.
La inteligencia artificial se convierte en motor del comercio de mercancías
El crecimiento de la inteligencia artificial no depende únicamente del desarrollo de software. Para que los sistemas de IA funcionen se requieren grandes cantidades de semiconductores, servidores, memorias de alto ancho de banda, equipos de redes, maquinaria y minerales críticos.
Precisamente estos productos han registrado un fuerte crecimiento en el comercio internacional. Durante el primer semestre de 2026, los bienes relacionados con la IA representaron casi la mitad del crecimiento del comercio mundial de mercancías y sus exportaciones aumentaron cerca de 70% respecto al mismo periodo del año anterior.
Esto demuestra que la transformación digital también está generando oportunidades para industrias manufactureras, proveedores tecnológicos, empresas logísticas y compañías especializadas en infraestructura.
Oriente Próximo presiona a las cadenas de suministro
Mientras la IA impulsa el intercambio de mercancías, el conflicto en Oriente Próximo está generando efectos importantes en otros sectores de la economía mundial.
Las alteraciones en rutas marítimas, el incremento de los costos energéticos y las dificultades para el transporte han afectado especialmente al comercio de servicios. La OMC redujo sus expectativas para actividades como transporte y viajes, mientras que el aumento del precio del petróleo también ha presionado los costos de producción y de fertilizantes.
Aun así, las cadenas internacionales han mostrado una importante capacidad de adaptación. La diversificación de proveedores ha permitido compensar parcialmente la reducción de las exportaciones energéticas procedentes de Oriente Próximo, evitando un impacto todavía mayor sobre el comercio mundial.
¿Qué significa este escenario para las empresas?
El comportamiento del comercio internacional confirma que las empresas necesitan prepararse para un entorno donde la tecnología y la geopolítica avanzan simultáneamente.
La inteligencia artificial está generando nuevas oportunidades para proveedores de componentes, manufactura, logística, servicios digitales e infraestructura. Al mismo tiempo, las empresas deben considerar mayores costos de transporte y energía, así como la necesidad de diversificar proveedores y mercados.
Para México, este contexto puede representar una oportunidad particularmente relevante. La cercanía con Estados Unidos, la integración de las cadenas productivas de América del Norte y el crecimiento de sectores tecnológicos pueden favorecer una mayor participación en las nuevas cadenas de suministro vinculadas con la IA.
La conclusión es clara: el comercio mundial no está detenido por las tensiones actuales, sino que está transformándose. La capacidad de las empresas para adaptarse, diversificar sus operaciones y aprovechar las nuevas demandas tecnológicas será fundamental para competir en esta nueva etapa de la economía global.









